Mis primeros pasos como residente de Medicina Familiar y Comunitaria


¡Hola, muy buenas! Mi nombre es Sebastián Aranda Rando, soy Residente de Medicina de Familia y Comunitaria del Área de Salud Osuna y pertenezco al centro de salud de Osuna. Mi tutora se llama Sara Ruiz Díaz y al igual que yo, se estrena en la materia, ya que soy su primer residente.


Con esta entrada, quiero aprovechar para contaros mi experiencia los primeros 6 meses de residencia. Desde el tan ansiado día de elección de plaza aquel 14 de mayo en Madrid, hasta hoy, ya ha pasado más de un año. El interés de todo ello, es mostraros como ha sido el inicio de la residencia y animar a los futuros residentes.


Después de la alegría de elegir plaza de Medicina de Familia y Comunitaria en el Área Sanitaria de Osuna, parecía que estaba todo listo, pero no. Empezaron los días de “papeleo”, día de presentación del hospital y centros de salud, día de selección de centro de salud y tutor, acto de bienvenida de la Unidad Docente y del Hospital, comida de bienvenida de nuestros residentes mayores,… entro otros mil quehaceres. Tras este breve pero estresante período administrativo, por fin todos teníamos ya adjudicados centro y tutor/a, sin ser conscientes, de que esta última sería una figura clave, puesto que íbamos a comenzar una relación de simbiosis durante los próximos 6 meses.


Antes de comenzar nuestra aventura en el centro de salud, tuvimos un rotatorio de apenas un mes en el Servicio de Urgencias, donde recibimos charlas formativas de los principales motivos de frecuencia de urgencias, además de las principales emergencias. Posterior a estos días de formación, rotamos con un médico adjunto para ir familiarizándonos con este servicio. Este pequeño rotatorio, qué ojalá hubiese durado un par de meses más, nos sirvió para ir “soltándonos” y sobre todo para aprender dos claves esenciales, el número mágico “388137” de megafonía para llamar a los pacientes a consulta y cómo rellenar las hojas de petición a los compañeros/as de enfermería.


Llegó el día 18 de junio, primera guardia, aún la recuerdo junto a mi querido compañero Gabriel Nogales. “Traumatismo dedo” por aquí, “Traumatismo pierna” por allá, ojo rojo o dolor oído, fueron algunos de los motivos de consulta que llenaron una guardia bastante descafeinada. Al terminar incluso comentábamos: “pues me la esperaba peor” o “la gente lo exagera mucho”. Pero claro, ¡era la primera! Posteriormente esas banalidades se convertían en prioridades 3 o motivos de consulta de mayor exigencia.


Ahora sí, destino CONSULTA 119 del centro de salud Osuna. Doctora Sara Ruiz Díaz y Doctor Sebastián Aranda Rando. Durante estos 6 meses he podido aprender de una gran doctora y tutora cómo debe ser realmente un Médico de Familia competente, pasando a ser un gran referente para mí.


Dentro de este tema, me gustaría destacar varios aspectos imprescindibles para conseguir alcanzar esta competencia:

· La formación y actualización constante que debes ir adquiriendo para estar al día en cuanto a novedades de tratamientos, clasificaciones y derivaciones.

· La correcta gestión de una consulta, desde tenerla bien ordenada y decorada, hasta conseguir reducir al mínimo el tiempo de espera de los pacientes.

· La práctica de una escucha activa para/con los pacientes, a fin de conocerlos y establecer una relación médico-paciente de calidad, aprovechando para educarlos en promoción de la salud.


A parte del centro de salud, las guardias continuaban, realizando al mes cuatro guardias de Puerta de Urgencias y una de centro de salud en la Puebla de Cazalla.


Respecto a la formación, también hemos contado con cursos organizados por la unidad docente, para los cuales nos concentraban en la capital de provincia, Sevilla.


En agosto la mayoría disfrutamos de nuestros 14 días de vacaciones. He de afirmar que hasta este momento no había conocido el verdadero significado de esta palabra y por primera vez he podido viajar sin tener que pedirles financiación a mis padres.


Para concluir, destacar otro de los puntos esenciales de este inicio de la residencia, el factor humano. Ese gran grupo de residentes que hay en el Área de Osuna, no solo “la gran piña” que hemos formado los residentes, sino también nuestros residentes mayores, que nos han cuidado, ayudado y mimado en infinitas ocasiones.




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