SOBREVIVIR A LAS GUARDIAS DE PUERTA


Las guardias en la puerta de urgencias es uno de los aspectos que más estrés y ansiedad produce a la hora de comenzar la residencia. Es allí donde tenemos el primer contacto con los pacientes, donde nos sentimos por primera vez la responsabilidad de nuestro trabajo, y donde dudamos de todos y cada uno de nuestros conocimientos. Un resfriado puede ser una tuberculosis que se nos esté escapando. Un estreñimiento, una obstrucción intestinal que vamos a dar de alta con laxantes.

Con cada guardia que termina y a medida que ganamos más experiencia, estas preocupaciones van desapareciendo. Aún así, siguen siendo situaciones agotadoras y cargadas de estrés. A continuación, hay una serie de consejos y reflexiones para intentar superarlas de la mejor manera posible.

-Sabemos más de lo que nosotros mismos creemos.

En los días previos a mi primera guardia pensaba que no iba a saber tratar ni a un solo paciente, y que iba a necesitar ayuda con todo. No era cierto, hemos pasado años estudiando y preparándonos. Los conocimientos están ahí, aunque muchas veces sea muy teórico y necesitemos ayuda para llevarlos a lo práctico.

-Preguntar todas las dudas.

Somos R1, nadie espera grandes cosas de nosotros. Es el momento perfecto para preguntarlo absolutamente todo, y de cometer errores y corregirlos. Mejor ahora que llegar a R2 sin saberlo porque me dio vergüenza preguntarlo en el momento. Adjuntos, R mayores, enfermeros… De todos se puede aprender.

-Tener en la mesa una botella de agua y cosas para picar.

Galletas, chocolate, chuches, a gusto del consumidor. Las horas pasan volando en urgencias, y antes de que me dé cuenta llevo todo el día en el escritorio y la glucosa está por los suelos. Igualmente pasa con el agua: si no hay una botella a mano nunca me acuerdo de beber.

-Cenar a una hora razonable.

La consulta no se va a caer porque te vayas quince minutos a cenar y despejarte. De igual manera, es mejor para ti y para los pacientes si cada poco rato sales, llegas al final del pasillo y vuelves. Apenas son unos minutos de diferencia, pero para nuestra salud mental supone un mundo.

A la hora de la verdad, esta es la regla que más me cuesta seguir. Cuando urgencias está saturada, tienes varios pacientes esperando ya más de dos horas y siguen llegando, lo último que necesito es perder el tiempo en banalidades como comer o ir al baño. Me remito entonces al punto tres, la importancia de tener cosas para picar cerca.

-TODAS LAS GUADIAS TERMINAN.

Esto es algo que una de mis R mayores me dijo, y se me grabó a fuego. Estas palabras me han ayudado a arrastrarme a través de las peores guardias, cuando un adjunto me ha echado la bronca por algún error, los pacientes no paran de llamar a la puerta exigiendo que se les vea, y yo tenía ganas de encerrarme en la consulta y llorar. Todas las guardias terminan, y todas se sobreviven.

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