Empezar la residencia en los tiempos del Coronavirus.



¡Buenas equipo! ¿Se nos habrá olvidado el dichoso “bicho” cuando se suba este post? ¿Habremos dejado de usar mascarilla 24 horas? ¿La normalidad habrá vuelto a nuestros centros de salud?


Son muchas las preguntas que me surgen (y supongo que a todos) a la espera de una de las Navidades más raras que hemos vivido hasta ahora.


Cuando hice el MIR y todo el mundo nos decía que lo peor sería el post-MIR, jamás pensé que sería porque el mundo se pararía durante varios meses a consecuencia de una pandemia…Pensé que se referirían a las dudas, los miedos, las elecciones, los tachones en la lista y todo lo que, en nuestro caso, se dilató durante 5 o 6 meses en lugar de los habituales 2 o 3.


En mi caso, no hubo dudas ni tachones, aunque si miedo. Miedo a haber idealizado una especialidad que desde hacía tiempo sabía que elegiría, miedo a equivocarme y a arrepentirme. Hoy, solo 3 meses después de haber empezado la residencia de MFyC en el Hospital Virgen de Valme puedo decir que estoy feliz con mi especialidad. Y estoy segura que seguiré estándolo, pero ¿por qué tan segura? Porque además de estar convencida de haber elegido la especialidad más bonita de todas, no me ha desilusionado trabajar en atención primaria durante la alerta sanitaria actual. Y como yo digo, si me gusta lo “feo”, cuando llegue lo bonito apaga y vámonos.


Aunque una gran parte del trabajo en los centros de salud consiste en labor asistencial telefónica, he sido capaz seguir viendo la parte atractiva de la Medicina y de la labor del médico de Familia.


Mucho tiene que ver en esto mi tutora, María Jesús Carrasco, médico en el Centro de Salud de Nuestra Señora de la Oliva en Alcalá de Guadaira. María Jesús, para la que soy su primera residente, además de sus consultas telefónicas, todos los días tiene varias citas presenciales para los pacientes que quiere ver, ya sea porque consulten por una lesión en la piel, un hombro doloroso que necesita explorar, o un cuadro de ansiedad que necesita menos dosis de fármaco y más de conversación.


María Jesús ha sido capaz de transmitirme en muy poco tiempo su entusiasmo por la Medicina, su afán de aprender y estudiar ante los nuevos retos que se le plantean en el día a día. Algo muy difícil de conseguir en los tiempos que corren. No quería dejar pasar esta entrada en el blog sin darle su merecido agradecimiento.

Es cierto que no es fácil empezar la residencia con esta situación ya que todo el sistema está más saturado, los profesionales agotados, hay muchos cambios e incertidumbre sobre los próximos meses, sobre las rotaciones, las guardias… Pero creo que debemos intentar buscar la parte positiva de esto que nos ha tocado vivir.


Confío en que adquiriremos nuevos talentos como sonreír solo con los ojos por encima de la mascarilla, aprenderemos a vernos guapos con las marcas de la pantalla facial en la frente y a valorar lo bien que se vive (y se trabaja) sin EPI, confío en que se revalorizará el contacto físico con el paciente y las charlas con los compañeros tomando café sin distancia de seguridad.


Confío en que cuando los nuevos residentes leáis estas entradas el coronavirus suene lejano y que hayamos, poco a poco empezado a volver a nuestra antigua normalidad…


Alejandra Sanz Pérez.

R1 del Centro de Salud Nª Señora de la Oliva (Alcalá de Guadaira).




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