¿Quién es la R grande y quién la R chica ?

Buenos días. Soy Lourdes León Salas Bujalance, residente de primer año de Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Montequinto y me gustaría presentaros a una persona muy especial para mí, la Dra. Carmen Marcos Alonso, mi R mayor “de sangre”. Las dos compartimos mamá, la Dra. Rosario Villarán, quien no solo nos ha enseñado Medicina, sino que también nos ha hecho enamorarnos de esta bonita especialidad.


¡Gracias Carmen! Por tu tiempo, por despejar todas mis dudas, por tus consejos y por contestar a mis Whatsapp de auxilio a las 23.00h. Quería dedicarte esta entrevista, porque considero que la Residencia es una etapa maravillosa en nuestra vida profesional, pero gracias a personas como tú, también lo es desde el punto de vida personal.


Empezamos…


P- ¿Cuántos años llevas como residente?


R- Soy residente de tercer año. Estudié la carrera de Medicina en la Universidad Pública del País Vasco, y realicé las prácticas en el Hospital de Cruces de Baracaldo. Le encuentro muchas semejanzas con el Hospital Virgen del Rocío, por ello, me adapté muy bien cuando llegué a Sevilla.


P- ¿Qué es lo que más te gusta de la especialidad? ¿Y lo que menos?


R- Lo que más me gusta es que es una especialidad que entra dentro del grupo de las especialidades generales. Yo la describiría como una interna, pero un poco más práctica. Me gusta mucho la idea de tener que saber de todo.


Además, siempre he pensado que es una especialidad muy agradecida en el sentido de que te devuelve lo que tu le das. Es decir, depende de cuánto te esfuerces y de lo que estudies, sabrás manejar mejor a tus pacientes y podrás resolver la mayoría de sus problemas sin tener que derivar o consultar.


El otro aspecto que me encanta es que sentir el respeto y el cariño de los pacientes cuando te vuelcas con ellos y le dedicas toda tu atención. El hecho de ser “su médico”.


Y bueno ahora lo que menos me gusta… Veo a muchos pacientes muy exigentes y que lo quieren todo inmediatamente. Esto a veces es un problema, ya que independientemente de lo bueno que seas como médico, no se valora del todo tu trabajo.



P- ¿Por qué crees que Montequinto es un buen lugar para formarte?


R- ¡Yo lo elegí porque mis R4 me convencieron! Los profesionales son la leche, y además tiene una población relativamente sana, que valora muchísimo la labor del médico.


Además la gran cantidad de programas que puedes aprender: el programa de telederma, planificación familiar, cirugía menor, antitabaco… Y también técnicas, ya que es un centro, que por ejemplo, se preocupa mucho para que los residentes se familiaricen con exploraciones tan útiles como la ecografía.



P- ¿Qué es lo que más te está gustando de los rotatorios? ¿Y lo que menos?


R- Lo que más me gusta es la visión del resto de especialidades de la patología que presentan los pacientes. Conoces mucha gente y por tanto, muchas perspectivas. Creo que familia es de las pocas especialidades que te permite tener este concepto tan amplio de la medicina. Yo he tenido suerte, ya que siempre me han tratado bien y han sido muy docentes conmigo.


Pero no todo es de color rosa, también hay algunos inconvenientes. Lo que peor he llevado ha sido el tener que presentarme un millón y medio de veces, cada vez que llegabas a un servicio nuevo. También la sensación de no poder abarcarlo todo, ¡es imposible! Pero bueno, al final consiste en adquirir pautas para que luego seas tú la que te sientes y estudies. Al final es una especialidad que depende mucho de ti.



P- ¿Cómo ves el futuro de la Medicina de Familia ahora que eres residente?


R- ¡El futuro lo veo genial! Hay cosas que mejorar obviamente. Me gustaría que se pudieran utilizar mas pruebas complementarias y que también la especialidad incluyera más formación en Urgencias, ya que mucha gente la hace con ese objetivo.



¡MUCHAS GRACIAS!

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