Historia clínica de una médica de familia

Mujer, nacida en Córdoba.

Antecedentes personales

  • Niega RAM

  • FRCV (DM, Dislipemia, HTA): no refiere

  • Sin intervenciones quirúrgicas previas

  • Antecedentes de interés:

Desde que comenzó el bachillerato, sintió curiosidad por el conocimiento en su totalidad del cuerpo humano, su fisiología y sus infinitas funciones tanto normales como aquellas que distan de la normalidad y por consecuente necesitan un enfoque terapéutico. Sin escatimar en esfuerzos, rozando la excelencia académica tanto en la nota media de bachillerato como en selectividad, lo consiguió. Empezó a estudiar la Licenciatura de Medicina en la Universidad de Córdoba, ciudad que la vio nacer y crecer y de la que no tiene intención de separarse (si las circunstancias laborales lo permiten). Durante los largos y tediosos 6 años de carrera, subraya la buena organización de los distintos rotatorios de prácticas de cada asignatura/especialidad, los cuales refiere que aprovechó al máximo. Echa de menos a sus compañeros de clase a los que solía ver a diario y por causas “x” están lejos hoy en día. También destaca la labor de parte del profesorado, quienes como todo en la vida, algunos dejaron su huella y otros estuvieron de mero paso. Recuerda entre risas, el interminable cuaderno de prácticas de microbiología, los descifrables dibujos sobre los cortes histológicos vistos al microscopio de histología, o el intenso atlas de anatomía casi a tamaño real, que ya de por sí transportarlo para cada sesión práctica de esta asignatura, podría convalidar una sesión de cross fit perfectamente.


Siempre tuvo curiosidad de saber. De conocer un poco de cada campo de la medicina. Le inquietaba centrarse en una sola especialidad y preguntarse el día de mañana el por qué sobre patologías del resto.Razones suficientes para escoger la especialidad que le ha hecho crecer según refiere, en todos los sentidos. Eligió Medicina de Familia en Pozoblanco, hospital comarcal. Considera de importancia vital esto último, pues le hizo tener una formación más individualizada en la que destaca que durante la rotación de 2 años y medio por el hospital, estuvo sola como residente acompañada por el médico adjunto de cada área. Todo el trabajo recaía sobre ella (en el buen sentido de la palabra), no quedaban más opciones que aprender o aprender. Destaca su paso por el rotatorio rural, en el que la limitación de material asistencial la hizo sentirse “más médico”. Resume la residencia como; personal y profesionalmente. En ellos subraya el aprendizaje de la gestión del tiempo en consulta, o el abordaje de conflictos, pues en nuestra especialidad se realiza un seguimiento del paciente de manera global, donde su patología, nivel sociocultural y económico, estado anímico o incluso el acompañamiento en sus últimos días, engloban un todo que hay que abordar. Aprendió a gestionar el estrés, sensación subjetiva que aparecía sobre todo en las guardias de puerta y que se vio incrementada en los siguientes años conforme iba avanzando en su paso por la residencia e iba adquiriendo mayor responsabilidad. Destaca el cansancio físico/mental que supone estar con los 5 sentidos 24h al día, intentando no banalizar en vano aquello por lo que se consulta a las 5 de la mañana con una prioridad 4/5, en el momento en el que ya ni el café te hace efecto. Son varias las Navidades que ha pasado trabajando en la puerta de urgencias de su hospital, donde solo le importaba que “lo que viniese grave, saliese bien”.



  • Anamnesis actual


Terminó la residencia el pasado mes de mayo. Una llamada que no respondió hizo que la que pudo ser su plaza, pasase a otro especialista…. y cuánto me alegro.


Poco tiempo después terminó en el lugar donde he tenido la suerte de coincidir, Centro de Salud Virgen del Valle, en Écija.


Trabaja como médico en la rama por la que desde sus inicios ya se orientó, la atención primaria. Tiene un cupo propio que la adora.


Con cierta incertidumbre en sus inicios como médico adjunta, en los que refiere que la responsabilidad respecto a la residencia sube a pasos agigantados, pero con capacidad más que suficiente para enfrentarse al día a día (doy fe).


Recuerdo el 1º día que pasamos la consulta. Julio, caluroso en exceso y muchos pacientes por ver. Avisos telefónicos y a domicilio. Se me pasó volando. Lidia combina la frescura y espontaneidad de su juventud (o personalidad más bien) con los conocimientos médicos que ha ido adquiriendo, que no son pocos. Muy didáctica y docente “sin querer”. Explica cada posología de tratamiento, prueba diagnóstica o intervención, a cada paciente (y a mí por consecuente). Incluso la he visto describirles la fisiología de alguna patología en concreto. La “norma” de 5 o 6 minutos por paciente a veces no se cumple en su caso, incluso en alguna ocasión hemos salido por la puerta de emergencia del sótano, al cerrar el centro. Tiene un cupo complejo. Pero a ninguno le importa que sea atendido en ocasiones un poco más tarde de su horario de cita, pues todos saben que al entrar en la consulta, la atención es 200% para ellos, y no hay cabo suelto ni dudas que valgan cuando salen de ella.


Hemos coincidido a diario. Desayunamos juntas todos los días y siempre que terminamos (mi tutor y yo) la consulta, bajo a la suya a ver qué tal va e incluso a veces me quedo. Me quedo por que sé que algo me llevo nuevo a casa. La he visto marcharse para Córdoba a las 16h de la tarde. Los avisos domiciliarios en un pueblo grande como Écija, desconocido para ella hasta entonces, no son fáciles de ubicar. No escatima en esfuerzos en cuanto a pacientes se refiere. Da igual que el aviso sea en la calle más perdida de la localidad, que tenga que aparcar años luz de la misma, o que el paciente no sea de su cupo, trabaja como si de una “P1” se tratase.


  • Pruebas complementarias:


Además de trabajar en atención primaria, Lidia realiza guardias en el DCCU de Écija, por lo que decidí irme una tarde/noche a este servicio estando ella de adjunta y a pesar de que los R1 no realizamos guardias en DCCU, reconozco que en parte me apetece llegar a esa etapa en las que sí. Me apetece porque en mi opinión, la implicación va seguida de motivación. Si te dan libertad para involucrarte, historiar a un paciente, coger vías, interpretar EKG, preguntarte un “¿Y tú qué harías?, te motiva a cómo hacerlo cada vez mejor. Y eso Lidia lo consigue siempre.


  • Plan de actuación


No es mi tutora. Comencé a coincidir con ella durante las vacaciones de julio de mi tutor, mes en el que tuve que redistribuirme.


Qué afortunado el residente que se forme junto a Lidia. Ojalá cuando vuelva de nuevo a rotar en el Centro de Salud, ella siga donde está. De lo contrario tanto el resto de compañeros, como su cupo y yo, la echaremos eternamente de menos, pero sé que me llevo una amiga.


  • Tratamiento al alta


Yo de mayor, quiero ser como tú.


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