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Reflexiones y nueva vida de una médico residente

Buenos días/buenas tardes a todos:


Soy María Carmen Lucena Porras, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria. Mi centro de salud es Bellavista, del Distrito Sevilla y mi hospital es Virgen del Rocío.


Al principio, cuando el jefe de estudios nos presentó esta actividad no sabía muy bien cómo afrontarla, pues considero que no tengo especial facilidad para escribir o para plasmar mis pensamientos, pero con el paso del tiempo y pensando cómo podía hacerlo he llegado a la conclusión de que puede ser una buena forma de intentar ayudar o al menos dar tranquilidad a nuevas promociones que se van a ir enfrentando a lo mismo que nosotros, y probablemente se sientan identificadas con alguna de nuestras palabras.


En primer lugar voy a presentarme para que vayáis conociendo un poquito más sobre mi. Soy de Espejo, un pueblo de Córdoba, donde he vivido siempre hasta que me mudé a Cádiz en 2012 para estudiar Medicina. Reconozco que lo hice con mucho miedo pues era una ciudad totalmente nueva para mi y a 300 Km de mi casa, siempre digo que “llegué llorando y me fui llorando”, porque a día de hoy puedo decir sin ninguna duda que han sido los 6 años más felices de mi vida; por suerte muchos de los responsables de esa felicidad siguen estando en la etapa que comienza aquí en Sevilla.


Tras acabar medicina me mudé a Oviedo a hacer el intensivo del MIR, etapa complicada, pero que recuerdo con mucho cariño y nostalgia.


Después de todo esto llegó la etapa más dura a la que tocaba enfrentarme en prácticamente 25 años: ¿Qué especialidad elijo? ¿Dónde? Dos preguntas que sin duda marcan tu vida y tu futuro. Yo nunca tuve muy claro qué quería hacer, llegué a Madrid, con mi lista infinita y con mi subconsciente susurrando que era el momento de volver a casa, que Córdoba me estaba esperando. Sin embargo, 10 min antes de subirme a elegir en mi cabeza comienza a aparecer la idea de Sevilla, y por un pálpito y sin saber muy bien el motivo, aquí estoy:


-Medicina Familiar y Comunitaria en el Distrito Sanitario Sevilla (Zona Sevilla). –Sí, acepto.




Ya en Sevilla, mucho más tranquila y después de haber asimilado mi decisión tocaba afrontar el Hospital (en mi caso es el Hospital Virgen del Rocío al escoger el centro de salud Bellavista), las guardias (nuestro principal miedo) y por último, pero no menos importante, elegir nuestro centro salud.


Yo no vine a las jornadas de puertas abiertas del hospital, ni de la Unidad Docente, sinceramente porque no me había planteado escoger Sevilla, así que venía partiendo de cero, sin saber qué iba a encontrarme, solo los típicos comentarios de este estilo “la puerta del Rocío es de las peores”.


Imaginaos nuestro miedo. Poco a poco te vas dando cuenta de que no es tan malo como nos lo contaban (esto se que es algo muy subjetivo y no todos tendremos el mismo concepto). Es verdad que las guardias suelen ser difíciles, que se trabaja mucho y casi sin parar, que desde el primer momento nos dejan bastante libertad y tenemos que ponernos las pilas, pero siempre hay alguien ahí para ayudarnos, ya sean adjuntos o residentes mayores. Esto también te ayuda a aprender a desenvolverte, a coger confianza en ti mismo y a sentir que estás ayudando a la gente, a sentir que después de muchos años estudiando para ello eres MÉDICO. No sabéis lo cansados y lo felices que vais a salir de vuestra primera guardia. Las siguientes cada vez van siendo mejores, estás más tranquila, empiezas a coincidir con otros residentes y poco a poco la dinámica es hasta divertida, sin dejar de ser dura, por supuesto.

Al contrario que el Hospital, pensar en nuestro Centro de Salud nos daba calma, a la vez que nos emocionaba la idea de conocer el sitio y las personas con las que íbamos a compartir la mayor parte de nuestra residencia. –“Centro de Salud Bellavista, ¿dónde queda eso?”. Allá que nos fuimos Rafa (el que había sido mi compañero de clase durante toda la carrera y ahora era mi CoR de Hospital y de Centro de Salud) y yo a descubrirlo.


Bellavista es un centro de salud pequeño, lo que permite que todos los trabajadores allí nos conozcamos y tengamos una relación cercana.

Está muy bien comunicado, pues desde distintos puntos de Sevilla llega el cercanías a dos paradas que están bastante cerca (Jardines de Hércules y Bellavista), y esto en mi caso era muy importante porque hasta el momento no dispongo de coche.


Hasta nuestra llegada solo había una residente mayor: María Sánchez, residente de tercer año de MFyC, que nos esperaba con los brazos abiertos, con muchísimas ganas de ayudarnos y facilitarnos todo lo que necesitáramos y con ilusión por compartir con nosotros “su centro”. El hecho de ser tan poquitos residentes, bajo mi punto de vista, tiene muchas ventajas pues nos permite rotar por las distintas áreas con mayor facilidad, y aquí destaco la posibilidad de rotar en consulta de cirugía menor, teledermatología, citologías, etc. Además si en algún momento nuestro tutor no está podemos rotar con cualquiera de los demás médicos sin ningún problema.

En el primer momento que conocimos a Rafael (tutor de Rafa) y a Mari Paz (mi tutora) respiramos tranquilos, sabiendo que no había mejor sitio en el que poder estar que en Bellavista. Desde el principio nos acogieron con los brazos abiertos, desde la primera hasta la última persona que trabaja en este Centro. Día a día se preocupaban por hacernos sentir cómodos, por ayudarnos a ir cogiendo confianza, tanto con ellos como con los pacientes. Personalmente, me ha sorprendido mucho el buen ambiente y el compañerismo que se respira en el Centro, nunca mejor dicho, somos como una gran familia.


Poco a poco fui conociendo más a mi tutora (Mari Paz Prieto Ruiz del Portal) y a nuestro enfermero (Baldomero Román Luna)… ¡Qué suerte he tenido con ellos! (Foto siguiente). Es increíble la calidad humana y profesional que tienen. Nunca faltan ganas para hacer lo que haga falta, siempre están pendientes de que no me falte de nada, de cómo puedo aprovechar el tiempo de la mejor forma, de qué puedo aprender nuevo cada día. De verdad que trabajar de esta forma es un gustazo.

Además de ser mi tutora y mi modelo a seguir en muchos aspectos, con Mari Paz tengo la suerte de tener muy buena relación extra-profesional, pues no solo se preocupa por mi residencia, también por mi vida fuera del trabajo, siempre nos contamos como nos ha ido el fin de semana, o a dónde hemos viajado, incluso nos ponemos al día en lo que al amor se refiere… ¡quién me lo iba a decir!

Por todo esto, he pensado que es buena idea hacerle una pequeña entrevista sobre algunos aspectos cuya respuesta creo que puede ser interesante. Allá va.


-¿Por qué elegiste Medicina Familiar y Comunitaria y dónde hiciste la residencia?

-“Bueno, desde el primer momento tuve muy claro que quería ser médico de familia, es una especialidad que siempre estuvo entre mis opciones. Los pacientes van al cardiólogo, o al neumólogo o al internista, pero ‘su médico’ somos nosotros y eso es muy bonito. Hice la residencia en el Hospital San Juan de la Cruz en Úbeda, Jaén; creo que un sitio muy bueno, ya que al ser poquitos residentes nos encargábamos de la mayoría de los pacientes, y la formación fue muy buena”.


-¿Qué pros consideras que tiene la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria?

-“Considero que el hecho de conocer a los pacientes y a su familia tiene una gran cantidad de ventajas, tanto a la hora de plantearnos posibles diagnósticos como a la hora de tratarlos. La continuidad en el seguimiento de nuestros pacientes hace que creemos una confianza con ellos que facilita mucho el trabajo, creando incluso mayor adherencia al tratamiento por ejemplo. Además, destaco la importancia de abordar todos los ámbitos en la vida de nuestros pacientes, que nos ven como a alguien más de su familia”.


-¿Qué contras destacarías de nuestra especialidad?

-“Es una especialidad muy amplia, en la que vemos patologías de todas las demás especialidades por lo que hay que estar continuamente actualizándose en todo, y eso conlleva mucho trabajo que no se tiene en cuenta. Por otra parte, la presión asistencial a la que estamos sometidos nosotros es mayor, pues además de nuestra consulta programada siempre vemos a bastantes pacientes que vienen como urgencias en nuestro horario de consulta normal. Y por último, la falta de personal, mucho más notoria en centros de salud pequeños, donde la falta de un compañero la acabamos supliendo los demás, repartiendo su consulta o incluso haciendo tardes extra”.


-¿Por qué decidiste tutorizar residentes?

-“En primer lugar porque me gusta mucho, creo que es una manera de actualizarnos continuamente y de mantener las ganas y la ilusión por nuestro trabajo. Además, de alguna forma sentía que tenía que devolver la formación que me dieron y lo que hicieron por mi cuando yo empecé”.

Por otra parte y para terminar con mi post, quiero recalcar la importancia de estar feliz en un sitio, lo bonito de llegar de cero y encontrarte con gente nueva que se convierte en familia. Esto es lo especial de nuestra especialidad, que realmente somos una gran familia. Desde el primer momento los residentes de primer año de MFyC hemos consolidado un grupo muy bonito, donde 18 personas con vidas y circunstancias diferentes, remamos en la misma dirección e intentamos ayudarnos y hacernos la residencia más fácil.

Poco a poco el grupo se amplía al resto de residentes de primer año y vamos formando “La pequeña gran familia del Rocío”. Desde hace 6 meses hemos empezado a compartir momentos que ojalá solo sean el inicio de esta nueva etapa.


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