“Conociendo a mi tutor” Francisco Mateo Ponce


Me presento, mi nombre es Guillermo Lobato Rayo, residente de primer año de Medicina Familiar y Comunitaria. Hagamos una reflexión; ya han pasado unos meses desde que inicié mi andadura como “residente” y desde primero a cuarto serán cuatro años donde mi formación médica ira afianzándose e incrementándose. Somos muchos residentes por cada Área Sanitaria y cada uno de nosotros contará durante nuestra formación con un profesional que será nuestra referencia, nuestra figura de apoyo y junto a la que creceremos en esta bonita profesión de médico y en esta completa especialidad de Médico de Familia. Mi tutor se llama Paco, médico de familia del AGS Osuna, UGC de Marchena y yo soy su residente de primer año y le he propuesto esta entrevista para hacer balance de la experiencia y compartir puntos de vista.

Hola Paco ¿Puedes presentarte a nuestros lectores?

Mi nombre es Francisco Mateo Ponce, nací en Marchena hace ya 59 años. Estudié la carrera en el Hospital Virgen Macarena. Después de ejercer por distintas poblaciones sevillanas, recalé en mí pueblo en el año 2000 y desde entonces desarrollo mi labor profesional en este bello y tranquilo lugar. Estoy casado y soy padre de tres maravillosos chicos.

¿Cuál es la definición que más te gusta para la profesión médica?

Me quedo con la que leí hace algún tiempo, que nos da la Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos: “ Ocupación basada en el desempeño de tareas encaminadas a afrontar problemas de salud y a identificar y a diagnosticar enfermedades, aplicando un cuerpo de conocimiento especializado propio de nivel superior, en la que preside el espíritu de servicio y en la que se persigue el beneficio del paciente antes que el propio, y para la cual se requiere que las partes garanticen, (1) la producción, el uso y la transmisión del conocimiento científico, (2) la mejora permanente para prestar la mejor asistencia posible, (3) la aplicación del conocimiento de forma ética y competente, y (4) que la práctica profesional se oriente hacia las necesidades de salud y de bienestar de las personas y de la comunidad.

¿De dónde surge tu inquietud por esta disciplina?

El germen nació desde pequeño por la admiración y fascinación que sentía por mí padre (también médico), también por la humanidad y gran dedicación con la que realizaba su gran pasión, su trabajo. Con el paso de los años este germen fue creciendo y con el contacto continuo y persistente con la medicina decidí tras la selectividad matricularme y estudiar esta disciplina.

¿Durante tu trayectoria profesional ha habido algún destino del que guardas algún recuerdo especial?

He de decir, que he trabajado muy a gusto en todos los lugares donde he ejercido, pero tal vez lo que recuerdo con mayor añoranza fueron los 10 años de trabajo en la vecina Puebla de Cazalla por muy diversos y variados motivos: gran compañerismo, por tratarse de un centro de nueva creación con lo ilusionante que me resultó el colaborar en su puesta en funcionamiento, también por la calidez humana que siempre me transmitieron los pacientes y un largo etc…

¿Cómo se te ocurrió “esto” de ser tutor?

El inicio de mi trayectoria como tutor se la debo a mí gran amigo y compañero Salvador Domínguez Palomo, que por el año 1995 fue el gran impulsor y organizador de la labor de formación de residentes de Medicina Familiar y Comunitaria en el Área Sanitaria de Osuna. A él le debo mi interés por el tremendo reto y lo gratificante que supone la tutorización de residentes.

¿Es importante la formación continua de los tutores?

Diría que más que importante, es imprescindible no solo como tutor si no también y en primer lugar como médico. En medicina como cualquier otra rama de la ciencia o actividad profesional, nunca se termina de aprender, además en nuestra profesión tenemos la gran responsabilidad de tratar con la vida humana y eso es algo muy serio que requiere un constante aprendizaje.

¿Con qué experiencia, sensación y/o aprendizaje te quedas para siempre?

Sin lugar a duda con lo primero que me quedo es con la relación personal que se establece tras los cuatro años que dura el periodo formativo. También la gran satisfacción de compartir conocimientos, experiencias… y el enriquecedor hecho de trabajar día a día con residentes.

¿Cómo ha sido tu experiencia a lo largo de tu trayectoria como tutor?

¿Qué consejos les darías a los médicos que tienen interés en acreditarse como tutores?

Siempre me ha resultado una experiencia muy enriquecedora, ya que tratas con grandes profesionales en ciernes con grandes deseos por aprender, trabajar y colaborar. Si no lo pruebas no sabrás nunca lo que te pierdes.

Un estudio de la Asociación de Redes Docentes y Asesoras (Areda), deja patente que el papel del tutor MIR está infravalorado en el sistema formativo de los médicos, y que los profesionales, pese a estar motivados para tutelar a los residentes, solicitan un mayor reconocimiento de su trabajo en esta faceta. ¿Qué piensas al respecto?

Más que reconocimiento, que también, yo reclamaría más tiempo y herramientas para poder mejorar la formación de residentes.

¿Te has planteado alguna vez dejar tu cargo docente?

En alguna que otra ocasión, en épocas donde considero que no se reúnen los requisitos necesarios para una correcta y completa labor de tutorización (vacaciones, bajas, excesiva demanda…)

¿Qué es lo que considera más necesario cambiar en nuestro sistema de salud?

Al ser la Atención Primaria la puerta de entrada al Sistema Sanitario, debería ser en este nivel donde se aumenten los recursos para poder así conseguir un mayor grado de resolución, al poder contar con más tiempo, posibilidad de solicitar más pruebas complementarias… Igualmente creo imprescindible mejorar y mucho la interrelación con el nivel especializado, también reducir todo lo posible la carga burocrática de la consulta. Creación de Plan formativo reglado de reciclaje…y un larguísimo etc.

¿Alguno de tus hijos estudió medicina?

No, y me hubiese gustado mucho que alguno de ellos, y aunque suene a tópico, hubiese seguido la tradición familiar, pero su decisión fue realizar otros estudios.

Por cierto, y si no es indiscreción, ¿qué tal lleva la familia este trabajo? Y su vida privada, su ocio, sus aficiones, ¿se ven alteradas o influenciadas por su profesión?

Bastante bien. Mi mujer ya tiene asumido, lo que ella llama “consultas callejeras” ya que vivimos y trabajamos en Marchena. La vida familiar ganó en gran medida desde que dejé el desgastante ritmo de las guardias. Ahora dispongo de más tiempo para dedicar a la vida familiar y a mis aficiones.

¿Cuáles son esas aficiones?

La lectura y hasta hace algunos años el tenis y padel. En los últimos años me he aficionado en gran medida a la cerámica, mis inicios en ella coincidieron con un trascendente momento vital y me sirvió como un medio de autoterapia.

¿Ves algún paralelismo entre la medicina y la cerámica? Para ti, ¿cuál es la función de la cerámica?

Por supuesto, ya que ambas tienen un mundo ilimitado de posibilidades, en el que siempre se adquieren conocimientos, técnicas, etc.

Respondiéndote a la segunda pregunta, creo que determinadas piezas cumplen una función utilitaria, otras en cambio, como opinan algunos ceramistas, pueden tener una función estética, de deleite visual y enriquecer un espacio de la misma forma que lo hace un cuadro o una escultura.

*Obras realizadas por mi tutor Francisco Mateo, ¡un gran artista!

Para finalizar, a partir del cuarto curso, al final de la residencia del alumno, en ese momento, ¿se pierde ya toda relación con el alumnado o hay algún contacto posterior?

En absoluto, pues como ya te comenté anteriormente se establecen fuertes vínculos afectivos. Así, con cierta frecuencia nos reunimos en torno a una mesa y compartimos todo tipo de vivencias.

Así termina esta entrevista a mi mentor, al “capitán del barco” que es, esta residencia en la que me he embarcado. Un gran proyecto, una gran tarea y un gran objetivo. Seguro que llegare a “buen puerto” y le doy las gracias de antemano a mi tutor por contar conmigo, por aportar otro grado de compromiso y motivación, porque como dice el proverbio chino “Dime algo y lo olvidare, enséñame algo y lo recordare, pero hazme participe de algo y entonces aprenderé”

*Mi tutor y yo un día cualquiera.

*Mi tutor, Mª Dolores Martin (R4), Rocío Barrera (R3) y yo (R1).

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