Conociendo el mundo de las infiltraciones en atención primaria.

¡Hola a todos! Me llamo Marina Dionisio y soy R1 de Medicina Familiar y Comunitaria en el Área Sur de Sevilla, concretamente en el Centro de Salud Santa Ana de Dos Hermanas. En esta entrada os quiero presentar a mi tutor, José Manuel Carvajal Jaén, que este año ha comenzado a ser tutor de residentes; por lo tanto, ambos somos nuevos en esto.


José Manuel tiene más de 20 años de experiencia en esto de ser Médico de Familia. En mi Centro de Salud realiza su labor asistencial desde hace 6 años, y aquí se encarga de todas las infiltraciones que se realizan a pacientes tanto del Centro de Salud de Santa Ana como del Centro de Salud de las Portadas. Además, es el único médico de Dos Hermanas que dedica una consulta monográfica a infiltraciones.

Las infiltraciones son técnicas poco invasivas en las que se inyecta una sustancia, normalmente analgésica, en el interior de un tejido o articulación. Se utilizan para disminuir o eliminar el dolor en distintas zonas del aparato músculo-esquelético.


Sin entrar en mucho más detalle para no aburriros, os dejo con las preguntas que he podido realizarle al doctor Carvajal:


¿Cuándo comenzaste a realizar infiltraciones?

Realicé el primer curso formativo en 2009 y comencé a realizarlas por mí mismo en el año 2011, cuando trabajaba en el Centro de Salud San Hilario (Dos Hermanas).


¿Qué es lo que te llevó a hacerte cargo de esta tarea en nuestro Centro?

Tras haber comenzado a realizarlas en San Hilario hacía ya un tiempo, cuando llegué a Santa Ana, fui yo mismo el que se lo propuse al que era entonces el Director del Centro, ya que era algo que me interesaba y me gustaba poner en práctica. Así surgió la consulta monográfica de infiltraciones.


¿Qué recursos empleaste para formarte en la técnica?

El primer curso formativo que realicé fue uno que se ofrecía desde el Hospital Universitario Virgen Macarena. Después realicé un curso de la plataforma IAVANTE y, por último, acudí a la consulta de Reumatología del Centro de Especialidades de Dos Hermanas, para aprender de una manera más práctica.


¿Cuál es el material que necesitamos para realizar una infiltración?

1. Guantes.

2. Gasas y esparadrapo.

3. Jeringuilla y agujas de inyección de diferentes tamaños según la zona a infiltrar.

4. Antiséptico para piel.

5. Cloretilo Chemirosa (spray de crioanestesia).

6. 1 ml de Mepivacaína 2% y 1 ml de Triamcinolona 40 mg/ml.



¿Cuáles son los pasos a seguir en la realización de infiltraciones?

El primer paso, tras la aceptación del consentimiento informado, sería colocar al paciente de forma que quede la articulación accesible, y localizar el punto de inyección gracias a la palpación de la zona (en Reumatología, por ejemplo, a la hora de infiltrar se apoyan del uso del ecógrafo; en el Centro de Salud se suele hacer a ciegas). Después nos colocamos los guantes y preparamos la mezcla de corticoide y anestésico para tener lista la inyección. Aplicamos el antiséptico en la zona a infiltrar con una gasa y también, aunque opcionalmente, el spray anestésico para mitigar el dolor de la punción. Cuando tengamos todo listo realizamos la punción e inyectamos el contenido de forma lenta. Por último, cubrimos la zona con un apósito y recomendamos al paciente que repose la zona unas 48 horas.




¿Qué zonas son las que se infiltran más? ¿Cuáles consideras que son las más difíciles de realizar?

Las zonas que más se infiltran son el hombro y la rodilla. La de mayor dificultad podría decir que quizás es la de cadera, que yo no realizo. Entre las que sí que llevo a cabo, la que me resulta de mayor complejidad es la del túnel carpiano, por el espacio muy limitado del que se dispone y la presencia del paquete vásculo-nervioso.


¿Algún dato curioso que hayas aprendido con la práctica de infiltraciones durante todos estos años?

Me he dado cuenta de la diferente apreciación del dolor con la punción en diferentes tipos de población según su origen geográfico. Los pacientes sudamericanos suelen ser los que peor toleran la punción en cuanto a la intensidad de dolor que sienten.


¿Qué aporta, desde tu punto de vista, que este tipo de técnicas se realicen en Atención Primaria?

Sobre todo, cabe destacar que hemos conseguido la facilidad de realizarlas mucho más rápido, sobre todo al tener una consulta monográfica cada poco tiempo, lo que hace que los pacientes no tengan que esperar meses. Gracias a su realización en los Centros de Salud, disminuimos considerablemente las derivaciones a consultas específicas de Musculoesquelético, lo que hace que no se colapsen tanto las consultas de especialidades como Reumatología. Además, personalmente aporta gran satisfacción la realización de estas técnicas que no todo el mundo hace y que aportan un gran beneficio a nuestros pacientes.


¿Qué tipo de pacientes se beneficia más?

Pacientes de todas las edades. Se beneficia desde gente joven con hombro doloroso, fascitis plantares, dolor en codos, etc.; hasta pacientes más mayores con patologías artrósicas.

Con este tipo de tratamiento disminuimos mucho la carga farmacológica analgésica a los pacientes y ayudamos a los que, por ejemplo, no son candidatos a tratamientos definitivos como las prótesis.


¿Alguna recomendación para quien quiera iniciarse o perder el miedo a realizarlas?

Principalmente, ponerse a trabajar en ello y adquirir práctica. Obviamente, se necesita formación teórica y anatómica para comenzar, pero la práctica es imprescindible. No son técnicas especialmente difíciles o para las que se necesite habilidad especial. Aconsejaría comenzar con las zonas más fáciles, como son el hombro o la rodilla. También se puede utilizar como guía el ecográfo, como se hace en Reumatología, si aporta seguridad en su realización.


¡Gracias por tus explicaciones, doctor Carvajal!

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